Revista EL POZO
Por que alguien siempre tiene algo que dejar... o algo que sacar.

El amor, el amor, el amooor

Tuve la oportunidad de conocer al Sr. José I. Delgado Bahena, PROFESOR Y POETA, Que muy amablemente me hizo llegar parte de sus galerias de poemas que el ha escrito. Con gusto los comparto para que se los dediques a tu ser amado.

OoOooOOoooOhhh baby no puedo esconderlo siento adentro el cuerpo
La locura de tu amor
OoOooOOoooOhhh baby se metio en mi pecho arde come el fuego
La locura de tu amor


En lo personal siento que tener a un ser que te quiere y que quieres (fuera de la familia), es algo maravilloso, medicinal, motivacional, energético, es la gotita que te despierta en las mañanas con una sonrisa para un nuevo día, es el suspiro que lanzas en las noches esperando que el viento haga lo necesario para llevarlo a rozar su cuello, es, es, es algo inexplicable.
Jueves, 12-11-09: y te quiero y aun te quiero mucho.


Mandame tus poemas a revistaelpozo@live.com.mx o a revistaelpozo@gmail.com y dedícaselo a tu carazoncito.

 

EL AMOR SE SIENTE

El amor no se nombra,
no se dibuja
ni se escribe en un papel.
El amor se siente
entre las venas
y nos enferma la piel.
No se dice el amor
como decir pan,
o viento,
futbol o pez;
el amor no se dice,
ni se inventa.
Es como tener una puerta abierta
por la que entre el mar,
para después
guardarlo en una bolsa
y obsequiarlo en navidad.
El amor es infantil,
adolescente, tierno,
no le importa la edad;
se presenta,
te envuelve, te adormece
y te hace naufragar,
mas también inventa cuentos,
derrumba muros,
construye puentes,
te calla y te hace hablar.
Así,
el amor te hace fuerte,
cobarde, débil y valiente;
porque en el espejo de la vida
el amor no se ve,
sólo se siente.

TE HABLARÉ DEL AMOR

Te hablaré del amor,
desde esta piel sudario
que envuelve mis sentidos,
desde mis ojos a tus ojos,
desde mi rencor
a tu egoísmo.
Te hablaré del amor
escupiendo la palabra cobardía
que sabe de la razón
y la idolatra;
mordiéndome la lengua
para que sangre el miedo
y cure mis heridas
con la baba pestilente
de tu olvido,
con el amor
que aún alimento
en el recuerdo vago de tu risa,
en el sabor de tu boca humedecida
y en el suave temblor
de tus caricias.
Te hablaré
con mis labios rozando tus oídos,
con mi aliento pausado y contenido,
con mi sexo incendiando tus sentidos,
con mi pecho en tu pecho derretido.

QUIERO

Quiero tenerte entre mis brazos
sin hablar
sólo besándonos,
mordiéndonos,
juntando nuestros sexos,
acariciándonos.
Quiero recorrer tu cuerpo
con mis dedos de fuego,
con mis labios ardientes,
con mis sueños;
que enlaces tus piernas
con las mías,
y que, con tus manos,
me envuelvas de alegría.
Quiero morderte el cuello,
las orejas,
tus pezones de miel,
y tu sexo:
panal de abeja.
Quiero que me beses
como sabes hacerlo,
hasta sangrar nuestros labios
y que juntos
explotemos de placer
hasta el cansancio.

TENÍAS RAZÓN

Un día te dije: ¡basta!
Y con esa palabra llena de nostalgia me tiré al abismo;
torcí los hilos de la madeja de este amor
que no tiene sentido,
me perdí en los días del adiós,
en las tardes sin sed, en la guerra de tu olvido.
Pero me preguntaste,
con tu voz de gitana y tus ojos sin brillo:
¿sabrás vivir sin verme?,
y en las noches sin luna, ¿podrás dormir tranquilo?
Tenías razón: aquí me tienes,
en el fondo del río que, inevitablemente,
me lleva a tu destino;
aquí me tienes, como caracol dormido,
besando tus cabellos y tus labios fríos,
comiendo de tu mano las migajas de amor en loco desvarío.
Tenías razón:
amo la luna de tus ojos, la sal de tus besos
y el fuego que te nace
en la oscuridad del miedo;
amo tus heridas de perro bandolero,
las grietas de tu cuerpo y tus noches sin sueño.
Y ya no te maldigo cuando, por pensarte,
en mis solitarias noches no descanso ni duermo;
porque el dolor me brota
por los poros que llenaba tu cuerpo,
y es un rencor dulce que no mata el recuerdo
ni sacude el polvo de estos caminos que, a ciegas,
me llevan,
irremediablemente,
al fuego de tu sexo.

DEJEMOS AL AMOR

No te quedes en la puerta,
entra,
la tormenta ya pasó
y el mar
se mece en dulce calma.
Ven,
ayúdame
a recoger del piso
los pedazos de mi alma.
Ya lo ves:
también lloro,
no digas nada,
dejemos al amor
que hable sin palabras;
porque después de todo,
¿qué importa si tú, o yo,
ganamos la batalla?
Aquí no hay más que dos,
que a fuerza de sufrir,
descubren que se aman.
Y el perdón que me pides
desde antes te aguardaba.
¿Ves qué fácil
cuando el amor enciende
otra vez la llama?
Me besas y te beso,
y un jardín de rosas
florece en nuestra cama.
Abrázame,
haz que tus manos
sean brasas en mi espalda.
La hoguera está encendida,
no digas nada,
dejemos al amor
que hable sin palabras.

TE QUIERO

Te quiero porque sí.
En el día y en la noche,
en el mar nocturno
y en la tierra desierta.
Te quiero con tu paz,
con tu pez y con tus pasos.
Con tus palabras maldicientes,
con tus oraciones,
con las agujas de tus ojos
y con tu olfato ciego.
Te quiero con tus manos sudadas
y con tu espalda herida.
Te quiero porque sí:
por tu entrega,
por la geometría de tu voz,
por tu fe,
por tus ansias,
por el agua de mar
que de tus ojos brota,
por tu esperanza.
Te quiero sin destino,
sin dios
y sin tiempo,
sin vida y sin caminos;
con tus alas rotas,
con tus puños cerrados
y con tu desconsuelo.
Te quiero hoy
igual que ayer,
lo mismo que mañana.
Te quiero sin leyes,
sin rencores, sin olvidos…
Te quiero y soy tu esclavo
y siendo libre, igual,
te quiero.
Te quiero porque sí:
sin miedos,
sin fronteras,
naturalmente,
te quiero.

LLEGAR A TI

Llegar a ti,
con los ojos cerrados,
con el alma entre los dedos,
dejando la piel
desprendida en otro cuerpo;
cayendo, inerte,
en tus brazos y en tu fuego.
Llegar a ti
sin gloria ni pasado,
sin pena ni tormento,
con una luz diferente
y conjugado
en el presente.
Llegar absorto y asombrado
de tu sol, de tu luna,
de tu fuente ;
sorber la savia que mana en tu regazo
y sentirme por siempre diferente.
Llegar a ti
es tocar el infinito,
dejar los nombres,
los pasos,
los ayeres;
es tenderse en las noches,
sensitivo,
y amanecer
soñando atardeceres.

INDEFINICIÓN DE AMOR

El amor es
un animal sediento y taciturno,
es un narcótico
que nubla el pensamiento,
reflejo de paz
en medio de la guerra,
es una flor,
un cardo,
es llama oscura
y muerte viva;
es, el amor,
venturosa lluvia
en el desierto,
poderosa luna
de noche sin espejos;
es licor amargo,
gota de agua
que escurre en la ventana,
es viento fresco,
valor y cobardía,
dulce pena y amanecer en calma.
Es llanto, luz, pan,
estrella,
dios y tiempo.
Es, el amor,
un puente al Universo.

¿QUÉ TAL SI NOS FUGAMOS?

¿Qué tal si nos fugamos
en tu barco de sueños
en busca de luceros?
¿Qué tal si me sorprendes
con tus besos de fuego
y después escapamos
sin prisas y sin miedos?
¿Qué tal si despertamos
del amor los excesos
y me entregas tu boca,
tus ojos y tu sexo?
¿Qué tal si con tus manos
construyes mi universo
y yo con mis caricias
evaporo tu cuerpo?
¿Qué tal si al temor
lo convierte el deseo
en la paz de tus ojos
y en la luz de tu pelo?
¿Qué tal si nos fugamos
en el tren del recuerdo
y te muerdo la vida
o en tu vida me muero?
¿Y si te escapas
con tus pies bandoleros,
nos fugamos
en medio del silencio
trazando nuestra ruta
por el azul del cielo?
¿Qué tal si me demuestras
que tu amor es sincero
y en la noche estrellada
levantamos el vuelo?
Porque sé que te quiero,
ahora te propongo:
¿qué tal si nos fugamos
sin prisas y sin miedos?

LO QUE ME FALTA

No extraño
tus ojos ni tu voz
en la penumbra
de mi cuarto en silencio;
no me faltan tus manos
que rondaban,
permanentemente,
por mi sexo;
lo que me falta,
como a ti,
es tener mis labios quemantes
en tu cuello
y que mis dientes muerdan,
con amor,
tus pezones despiertos.
Por: Israel Isaac - Colaboraciones: José I. Delgado Bahena